Casi nadie pide cita para hablar de periodoncia. La gente llega contando que le sangran las encías al cepillarse, que nota los dientes más largos que hace un par de años o que el hilo dental sale teñido de rosa cada mañana. La encía avisa pronto. Avisa flojo, sin dolor, y por eso muchos tardan años en darle peso.
Y el tiempo, aquí, no es neutral: el hueso que se pierde no vuelve por su cuenta.
Qué es la periodoncia y de qué se ocupa
La especialidad de lo que no se ve
El periodonto es lo que sujeta el diente: encía, ligamento periodontal, hueso alveolar y cemento de la raíz. Nada de eso se aprecia en el espejo del baño. De ahí que la primera visita se dedique a sondear diente por diente y a comparar la radiografía de hace tres años con la de hoy, porque la diferencia asoma antes en el papel que en la boca. En Cunident lleva esta parcela el doctor Francisco Carroquino Cuevas, uno de los odontólogos del equipo.
Gingivitis y periodontitis no son lo mismo
Esta es la distinción que más conviene entender. La gingivitis es inflamación de la encía y se revierte: con una limpieza profesional y unas semanas de higiene ordenada, el tejido vuelve a su sitio y deja de sangrar. En la periodontitis la infección ya ha llegado al hueso, y ese hueso no vuelve solo. Se frena, se estabiliza y, con cirugía, se recupera una parte. Rara vez todo.
Los tejidos que aguantan cada mordida
La encía sella el paso a las bacterias. El ligamento amortigua y deja que el diente se mueva medio pelo al morder. Sin esa holgura mínima, cada mordisco inesperado a algo duro sería un percance. El hueso alveolar es el cimiento, y cuando baja de nivel el diente empieza a moverse: primero casi nada, luego al masticar pan, más tarde con los dedos.
Las enfermedades periodontales más frecuentes
Gingivitis: encías que sangran
Es la más común con diferencia. Aparece donde la placa lleva días acumulada: la cara interna de los incisivos de abajo, la zona de detrás de las últimas muelas, dos sitios que el cepillo roza de pasada y no llega a limpiar. Buena noticia: se resuelve.
Periodontitis: la infección baja al hueso
Entre la encía y la raíz se abre un hueco, la bolsa periodontal, donde las bacterias viven a su aire: el cepillo no entra y el sarro se mineraliza pegado a la raíz. Retracción, mal aliento que resiste al enjuague, dientes que se separan, algún hueco nuevo. La molestia franca llega tarde: esa es la trampa.
De una a otra
No toda gingivitis acaba en periodontitis, pero la gingivitis sí es el punto donde todavía se elige: una limpieza y unas semanas de constancia, frente a curetajes por cuadrantes, anestesia y revisiones que ya no se acaban.
Qué aumenta el riesgo de enfermedad periodontal
Higiene apurada y sarro
La placa se retira con el cepillo. El sarro, no. Cuando esa capa blanda se mineraliza, queda pegada al diente como la cal en una tubería. Ya solo sale con instrumental, y la superficie rugosa que deja retiene todavía más placa.
Tabaco y diabetes
El tabaco es el factor que más castiga a la encía: reduce el riego sanguíneo, enmascara el sangrado —el fumador sangra menos, no está mejor— y empeora la respuesta a cualquier tratamiento. Con la diabetes la relación va en dos direcciones. Un azúcar mal controlado complica el control de la infección. Y al revés: una infección activa en la boca tampoco ayuda al control metabólico.
Lo que cada organismo trae de casa
Hay pacientes meticulosos con periodontitis y fumadores descuidados que llegan a los setenta con todos sus dientes. La respuesta inflamatoria de cada persona no es la misma, y eso tiene bastante de herencia. El estrés sostenido, los cambios hormonales del embarazo y algunos fármacos alteran también el tejido gingival.
Cómo saber si necesitas un tratamiento periodontal
Señales que conviene no dejar pasar
Sangrado al cepillarse. Encía hinchada o más oscura, sensibilidad en el cuello del diente, mal aliento que vuelve siempre, dientes que han cambiado de posición. Ninguna de esas señales duele, y por eso una periodontitis avanza durante años mientras el paciente cree tener las encías delicadas y nada más.
Cómo se diagnostica
La exploración básica es el sondaje: una sonda milimetrada recorre el surco de cada diente. Hasta tres milímetros, normal. Cuatro llama la atención. De cinco en adelante hay bolsa, y a partir de siete el pronóstico del diente cambia bastante. La radiografía dice a qué altura llega el hueso alrededor de cada raíz, y esa imagen es la que separa una encía inflamada de una pérdida de soporte real.
Cuándo pedir cita
Con sangrado que se repite más de dos semanas, ya. No hace falta esperar a que duela ni a que un diente baile.
En qué consiste el tratamiento de periodoncia
Raspado y alisado radicular
El tratamiento periodontal empieza casi siempre sin bisturí. Se anestesia un cuadrante y se retira el sarro de debajo de la encía; la raíz queda alisada para que las bacterias tengan menos donde agarrarse. Dos o cuatro sesiones, según la boca. Las primeras semanas la encía se nota rara y algún diente da sensibilidad al frío; después el tejido se cierra y las bolsas se reducen.
Cirugía periodontal en casos avanzados
Si después del raspado quedan bolsas profundas, hay que abrir para ver. La cirugía permite limpiar a fondo, remodelar el hueso y, en algunos defectos, recuperar parte del soporte con injerto. A veces la encía queda más baja de lo que estaba. Es el precio de conservar el diente, y contarlo antes evita sorpresas: hay situaciones en las que retirar encía es justo lo que salva la pieza.
El mantenimiento periodontal
El raspado no cura. Controla. Una boca que ha pasado por periodontitis vuelve a colonizarse, y el intervalo entre revisiones deja de ser anual: pasa a tres, cuatro o seis meses según el riesgo de cada paciente. Quien lleva implantes dentales tiene un motivo más para no fallar a esas citas, porque el tejido que rodea al implante se infecta antes que el de un diente natural.
Cómo prevenir la enfermedad periodontal
Cepillo, seda y los huecos
Dos minutos, dos veces al día, con el cepillo inclinado hacia la encía. Y sin apretar. Apretar no limpia mejor: desgasta el cuello del diente y lo deja al aire. El cepillo alcanza tres caras de cada diente. Las otras dos piden seda o interdental.
Las revisiones
Una revisión al año detecta lo que la boca calla. La limpieza retira el sarro que en casa no se alcanza.
Hábitos que también suman fuera de la boca
Dejar el tabaco cambia el pronóstico más que cualquier colutorio del mercado. La boca no es un compartimento aparte: una infección crónica ahí dentro tiene consecuencias generales, y la comunidad médica lo viene señalando con prudencia desde hace tiempo.
Si al leer esto te has acordado del rosa en el lavabo, pide hora y sal de dudas. En Cunident, en Villanueva de la Cañada, el sondaje completo con radiografías se hace en una sola visita: 91 831 59 77, o escríbenos desde la página de contacto. Una caries avisa con dolor antes o después; la encía, casi nunca.