Por qué se forma el sarro y cómo se elimina

Paciente con abrebocas y gafas de protección durante una higiene dental profesional

Casi nadie pide cita por el sarro. Se pide cita porque sangra la encía al cepillarse, porque la lengua nota una rugosidad rara detrás de los incisivos de abajo, porque el aliento no mejora aunque se cepille más, o porque en una foto asoma una franja amarillenta en el borde de la encía. Cuando llega a verse, lleva meses ahí.

¿Qué es el sarro dental?

El sarro —cálculo dental, en la historia clínica— es placa bacteriana mineralizada: la saliva aporta calcio y fosfato, la placa pegada al diente los incorpora y la capa se endurece desde dentro hasta quedar soldada al esmalte. Ya no cede con el cepillo.

Y ahí está lo que más cuesta aceptar: no es cuestión de fuerza.

La placa y el sarro no son lo mismo

La placa es blanda y se forma todos los días, también hoy: se nota pasando la uña por el cuello de un diente, y sale con el cepillo y la seda. El cálculo ya es mineral. Solo se va con instrumental de clínica.

Sarro visible y sarro escondido bajo la encía

El supragingival se ve: queda por encima del margen de la encía, blanquecino o amarillo, casi siempre en la cara interna de los dientes de abajo.

El subgingival trabaja dentro del surco. Es más oscuro, casi marrón: se tiñe con sangre y con los productos de la inflamación. Se detecta sondando, o en la radiografía.

Cómo se pasa de una capa blanda a una costra dura

Dos o tres días bastan. Si la placa aguanta ese tiempo en el mismo punto, capta minerales de la saliva y se endurece. No hay un día exacto de conversión: hay una transición.

¿Por qué se forma el sarro en los dientes?

Las causas se reparten entre lo que uno hace y lo que uno tiene, y por eso dos personas con la misma rutina acumulan cantidades muy distintas.

Higiene que se queda a medias

Dos minutos mal repartidos, pasada rápida por las caras externas, ninguna seda entre los dientes. Ahí queda placa acampada y ahí se mineraliza. Por muy bien que se maneje, el cepillo no entra entre diente y diente. De esa zona se encarga la seda, o no se encarga nadie.

Factores que aceleran el proceso

Hay bocas que fabrican cálculo con una facilidad llamativa. Pesa la composición de la saliva, más rica en minerales en unas personas que en otras. El tabaco tiñe y reseca la mucosa. La boca seca por medicación —antihipertensivos, antidepresivos, antihistamínicos, algunos ansiolíticos— pierde su autolimpieza natural, porque no queda saliva que arrastre los restos. Los dientes apiñados suman rincones donde el cepillo entra mal: alinearlos con un tratamiento de ortodoncia mejora de rebote la higiene, aunque no sea el motivo principal para plantearlo.

Dónde aparece primero

Detrás de los incisivos inferiores y en la cara externa de los molares de arriba, que es donde desembocan las glándulas salivales mayores: cuanta más saliva baña el diente, más rápido se mineraliza la placa.

Consecuencias del sarro si no se elimina

La secuencia se conoce bien y casi todo el recorrido es evitable. Tarda años en completarse.

Encías que sangran y aliento que no mejora

La gingivitis es la primera señal: encía enrojecida, un poco hinchada, que sangra al cepillarse y al pasar la seda. Duele poco o nada, así que se convive con ella años sin darle importancia. Es reversible, y esa es la buena noticia. El mal aliento viene en el mismo paquete: esas bacterias producen compuestos de azufre y ningún enjuague los tapa mucho rato mientras el depósito siga debajo del margen de la encía.

Cuando la encía se retira

Si la inflamación se cronifica, la encía se retrae y deja el cuello del diente al descubierto, y llega la sensibilidad: al frío del aire de enero y al helado de agosto. El sarro no disuelve el esmalte —de eso se encargan los ácidos bacterianos—, pero su superficie rugosa retiene mucha más placa que el esmalte pulido, y esa placa es la que abre el camino a la caries.

Lo que ocurre con el depósito bajo la encía

La inflamación pasa entonces del tejido blando al hueso. Eso ya es periodontitis, la piorrea de la que hablaban nuestros abuelos. Se pierde soporte, se forman bolsas, la pieza empieza a moverse y el hueso perdido no vuelve por sí solo. El tratamiento frena el proceso; en algún caso hay que recortar encía antes de restaurar el diente. Llegar pronto cambia el pronóstico, y eso depende de una revisión, no del dolor.

¿Cómo se elimina el sarro dental?

La limpieza profesional, paso a paso

En la clínica se llama higiene profesional, o tartrectomía. Empieza con una exploración: mirar, sondar el surco y pedir una radiografía si el caso lo exige. Después el ultrasonido. Luego el pulido con pasta y copa de goma. Al final, seda para comprobar que entre las piezas no queda nada.

Si el cálculo está bajo la encía y hay bolsas medidas con sonda, la limpieza corriente no basta: se pasa a un raspado y alisado radicular por cuadrantes, con anestesia, terreno ya de la consulta de periodoncia. En Cunident lo lleva el Dr. Francisco Carroquino Cuevas.

Ultrasonidos y curetas

El ultrasonido vibra a frecuencia alta y va desprendiendo el cálculo en fragmentos, con un chorro de agua que refrigera la punta y arrastra lo que se suelta. No lima el diente: rompe la unión entre depósito y esmalte. Las curetas terminan el trabajo donde hace falta tacto. ¿Molesta? Con la encía inflamada, algo. Con la encía sana, casi nada.

¿Se puede quitar el sarro en casa?

No. Ni con bicarbonato, ni con limón, ni con el ganchito metálico de internet, ni cepillándose más fuerte. Esas recetas desgastan esmalte o abren una herida que luego se infecta, y la costra sigue en su sitio: está mineralizada y unida al diente. En consulta aparecen encías arañadas por alguien que intentó levantarse «eso» con un alfiler.

Cómo prevenir el sarro

La placa no se evita. Se forma cada día. Lo que sí se evita es que se quede el tiempo suficiente para endurecerse.

Cepillado y, sobre todo, lo de entre los dientes

Dos minutos, dos veces al día, filamentos suaves y movimientos hacia el borde de la encía. Lo que marca la diferencia no es la potencia del cepillo: es la seda o el cepillo interdental cada noche, en esos espacios donde ningún filamento llega a entrar. Quien empieza a usarlos nota que sangra los primeros días. Suele ser buena señal.

Hábitos que ayudan

Beber agua mantiene el flujo de saliva, la limpieza que la boca se hace sola. Espaciar el picoteo cuenta más que recortar el azúcar total, porque importa cuántas veces al día comen las bacterias, no cuánto comen de una vez.

Revisiones

Una revisión de odontología general localiza el depósito subgingival cuando todavía es un asunto menor, mucho antes de que la encía empiece a sangrar por las mañanas.

Preguntas frecuentes sobre el sarro

¿Cuántas veces hay que cepillarse para que no se forme?

Dos veces al día bien hechas rinden más que cuatro deprisa. El cepillado de la noche es el que no se negocia, porque durante el sueño baja la producción de saliva y la placa tiene vía libre.

¿El sarro se va con cepillado?

La placa, sí. El cálculo, no. Una vez mineralizado hace falta ultrasonido o cureta. Un cepillo eléctrico bueno tampoco lo retira, aunque sí retrase su aparición.

¿Cada cuánto conviene una limpieza?

Depende de la boca. Hay pacientes con buena técnica que pasan más de un año sin depósito visible; otros lo tienen otra vez en los incisivos de abajo a los cuatro meses, y quien ha pasado por una periodontitis entra en mantenimiento con intervalos más cortos. La pauta se fija después de ver la boca. Para una valoración en Villanueva de la Cañada, el teléfono de la clínica es el 91 831 59 77, o puedes pedir cita desde el formulario de contacto.

Dónde estamos

Clínica Dental Cunident · C/ del Cristo, 2 · 28691 Villanueva de la Cañada (Madrid) · 91 831 59 77

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