Hay niños que tragan empujando la lengua contra los dientes y nadie en casa lo nota hasta que el ortodoncista lo comenta. En adultos pasa igual. Es la interposición lingual, casi siempre unida a la deglución atípica, una forma de tragar que la boca no abandonó al crecer.
Repasamos aquí los ejercicios que se usan, qué valor tienen los vídeos y las guías de internet y por qué todo rinde más con un logopeda al lado.
¿Qué es la interposición lingual y cómo afecta al paciente?
En reposo, la lengua debería descansar arriba, con la punta en el paladar un poco por detrás de los incisivos superiores. Si se cuela entre los dientes al tragar, al hablar o con la boca quieta, hablamos de interposición. Parece poca cosa. Pero tragamos saliva cientos de veces al día, y cada vez la lengua empuja los dientes hacia fuera con una presión suave que, con los años, abre la mordida y cambia la manera de cerrar los labios y de masticar.
Deglución atípica e interposición lingual no son lo mismo
Se confunden a menudo. La deglución atípica es el patrón: la lengua, en vez de subir hacia el paladar, se proyecta hacia delante o hacia los lados. La interposición es una de sus formas (la que más vemos en consulta) y la define el sitio donde acaba la lengua, entre los dientes.
De dónde viene el problema
El chupete que se alarga hasta los cuatro o cinco años, chuparse el dedo, respirar por la boca por unas vegetaciones o una rinitis sin tratar, un frenillo lingual corto... Cualquiera de estos factores mantiene el patrón infantil de deglución cuando ya debería haber madurado. Lo primero es dar con la causa, porque de poco sirve entrenar la lengua si la nariz sigue tapada.
Consecuencias en los dientes y en la musculatura
La más visible es la mordida abierta anterior: el niño cierra la boca y los incisivos de arriba no llegan a tocar a los de abajo, así que cortar un bocadillo con los dientes de delante se complica.
Los músculos de la cara se acostumbran a trabajar mal. Labios que no sellan, una barbilla que se arruga al tragar.
Por eso merece la pena actuar pronto.
¿Cuáles son los mejores ejercicios para corregir la deglución atípica?
Forman parte de la terapia miofuncional, un entrenamiento progresivo de los músculos de la boca que empieza en la consulta del logopeda y sigue en casa. Lo que marca la diferencia es hacerlos bien y todos los días.
Fortalecer el músculo de la lengua
Uno de los más habituales consiste en llevar la punta de la lengua a la zona rugosa del paladar, justo detrás de los dientes de arriba y sin tocarlos, y tragar saliva así, con los dientes juntos y los labios relajados. Algunos logopedas añaden una gomita de ortodoncia en la punta como referencia, siempre por indicación suya y nunca con niños pequeños sin un adulto delante.
El chasquido es otro clásico. La lengua se pega entera al paladar y se suelta de golpe para que suene.
Una rutina diaria de ejercicios miofuncionales
¿Cuánto dura? Semanas o meses, según el caso. Suele combinar aperturas lentas de la boca, succión con la lengua pegada arriba, sellado de labios y deglución consciente, que consiste en beber a sorbos pequeños con los labios cerrados, los dientes en contacto y la lengua donde debe estar. Diez minutos diarios rinden más que una hora el domingo.
Material de apoyo para practicar en casa
Un espejo, lo más útil y lo más barato, enseña al momento si la lengua asoma. Los depresores linguales y otros dispositivos de terapia miofuncional completan el equipo, siempre que el logopeda haya enseñado antes a usarlos; mal empleados, refuerzan justo el error que se quiere corregir.
¿Dónde encontrar vídeos y contenido en YouTube sobre interposición lingual?
En YouTube hay bastante material sobre deglución atípica, y una parte lo graban logopedas con experiencia.
Canales de especialistas
Detrás de un canal fiable suele haber un logopeda identificado con nombre y apellidos.
Por qué el formato vídeo funciona
La posición exacta de la punta de la lengua se entiende mejor viéndola.
Cómo distinguir un vídeo de calidad
No todo vale. Antes de copiar un ejercicio, fíjate en quién lo firma y comprueba que coincide con las pautas del profesional que lleva el caso. Si hay contradicción, manda el criterio de quien ha visto la boca del paciente. El vídeo acompaña; no supervisa.
¿Cómo elegir el tratamiento correcto para la interposición lingual?
Un niño de siete años con chupete y mordida abierta no se aborda igual que un adulto al que, recién terminada la ortodoncia, se le vuelven a separar los dientes de delante, y por eso todo empieza con un diagnóstico.
Cuándo pedir consulta
Hay señales que no conviene dejar pasar: labios que no cierran en reposo, respiración oral habitual (también de noche), mordida abierta, ceceo o problemas con la s, la t o la d. En niños el margen es mayor porque el hueso sigue creciendo, y muchas veces estos signos salen a la luz en una revisión de odontología pediátrica.
Terapia miofuncional y coordinación con la ortodoncia
El logopeda diseña la terapia miofuncional según la edad, la gravedad y lo que haya alrededor, sea un frenillo corto, una respiración oral, un hábito de succión que no se ha quitado o una maloclusión.
Si la lengua ya ha desplazado los dientes, entra en juego la ortodoncia para niños y adultos. En nuestra clínica se ocupa de ello la Dra. Teresa Pujalte Alvariño, ortodoncista del equipo de Cunident. El aparato corrige la posición de los dientes, pero la función de la lengua pide su propio trabajo: si sigue empujando, los dientes se mueven otra vez al retirarlo. En algunos niños el hábito coincide con una mandíbula retrasada, un caso que explicamos en cómo adelantar la mandíbula.
Duración y seguimiento
Unos meses en los casos sencillos. Más de un año en los complejos, con revisiones para confirmar que la lengua mantiene su nueva postura cuando el paciente no piensa en ella.
¿Existen guías en PDF con ejercicios y material práctico?
Sí, y muchas familias las buscan para repasar entre sesiones.
Dónde encontrar material en PDF de confianza
Algunas asociaciones de logopedia y centros de terapia miofuncional publican guías descargables. Quédate con las que tienen autor y fecha, y desconfía de los documentos anónimos que saltan de un grupo de mensajería a otro.
Qué suele incluir una buena guía
Dibujos de la postura correcta de la lengua y ejercicios ordenados por dificultad. Las mejores traen también una tabla para marcar los días cumplidos, algo que a los padres de niños pequeños les resulta muy práctico.
El PDF como complemento de la terapia
Una hoja pegada en la nevera es un buen recordatorio. Nada más. El papel no ve si un ejercicio sale mal y no sustituye a las sesiones con el logopeda, que es quien corrige la ejecución y ajusta el plan.
¿Cómo saber si los ejercicios están dando resultado?
Los cambios llegan despacio.
Señales de que la lengua mejora
La boca se queda cerrada mientras el niño lee o ve la tele. Algunos sonidos salen más limpios y, al tragar, la lengua ya no asoma. En quienes tenían mordida abierta, el ortodoncista comprueba en cada control que el hueco entre los incisivos se va cerrando.
Revisiones con el logopeda
En cada visita el logopeda observa cómo se mueve la lengua y dónde se coloca al tragar. Con eso ajusta la rutina.
Errores frecuentes al hacer los ejercicios
El más común es la falta de constancia: llegan las vacaciones de verano y la rutina desaparece sin que nadie lo decida. Otro, dejar el tratamiento en cuanto se nota mejoría, antes de que el nuevo patrón esté asentado.
Si has notado que tu hijo traga con la lengua entre los dientes, o que la mordida se ha abierto tras una ortodoncia, podemos valorarlo en nuestra clínica de Villanueva de la Cañada. Llámanos al 91 831 59 77 o escríbenos desde la página de contacto.