All-on-4 y All-on-6: dientes fijos en una arcada completa

Modelo de trabajo con una corona atornillada sobre un implante dental

Hay un momento concreto en el que muchos pacientes deciden dar el paso, y casi nunca tiene que ver con la estética. Es el día en que la dentadura se mueve comiendo delante de otras personas. A partir de ahí uno deja de salir a cenar, empieza a elegir qué come en función de lo que aguanta la prótesis, y acaba hablando menos. Las rehabilitaciones sobre implantes resuelven exactamente eso.

De qué estamos hablando

Un implante es un tornillo de titanio que se coloca dentro del hueso y sustituye a la raíz del diente perdido. No sustituye al diente entero: es el anclaje. Encima va la prótesis, que es la parte visible.

La idea que hace posibles estas técnicas es sencilla y bastante elegante. Para reponer catorce dientes no hacen falta catorce implantes. Con cuatro o seis bien repartidos se sostiene una arcada completa, siempre que se coloquen donde el hueso es más denso y se reparta la carga con criterio.

El all-on-4 usa cuatro. Los dos posteriores van inclinados, y esa inclinación es la clave de todo el protocolo: al angularlos se aprovecha hueso que de otro modo no serviría, y se esquivan el seno maxilar arriba y el nervio dentario abajo. El all-on-6 usa seis y reparte las fuerzas sobre más puntos.

Cuál de los dos

Lo decide el hueso, no la preferencia del paciente ni la del dentista.

Cuando hay reabsorción avanzada, que es lo habitual en alguien que lleva años sin dientes o con una prótesis removible, el all-on-4 suele ser la única forma de evitar injertos extensos. Se aprovecha lo que queda en lugar de reconstruir lo perdido.

Con volumen óseo suficiente, el all-on-6 aporta un reparto de cargas más conservador. Interesa sobre todo en pacientes con bruxismo marcado, en arcadas superiores donde el hueso es más esponjoso, o cuando la prótesis va a ser larga y pesada.

Antes de decidir nada se hace un estudio: escáner en tres dimensiones para medir el hueso real disponible, revisión del estado periodontal de lo que quede, y valoración de factores generales como diabetes, tabaquismo o medicación que afecte a la cicatrización. El tabaco importa mucho más de lo que la gente cree y conviene hablarlo con franqueza desde el principio.

Cómo es el día de la cirugía

Con anestesia local, y con sedación consciente si el paciente lo prefiere o el caso lo aconseja. Se colocan los implantes en las posiciones planificadas sobre el escáner, respetando la angulación prevista.

Aquí llega lo que más sorprende a quien pregunta por primera vez: si los implantes alcanzan suficiente estabilidad inicial, ese mismo día se atornilla una prótesis provisional fija. El paciente entra sin dientes o con una removible que baila, y sale con dientes fijos. Se llama carga inmediata y es la razón por la que estos protocolos cambiaron el panorama.

No siempre es posible. Si un implante no queda suficientemente estable, se espera, porque forzar una carga inmediata sobre un anclaje flojo es la forma más rápida de perderlo.

Los meses siguientes

Durante tres a seis meses ocurre la osteointegración: el hueso crece pegado a la superficie del titanio hasta formar una unión que soporta la masticación sin ceder. Es un proceso biológico y no se acelera con nada.

La prótesis provisional acompaña esos meses. Va en resina, más ligera, y cumple una función que no es solo estética: sirve para probar la mordida, la fonética y la forma de los dientes en la vida real. Lo que se aprende con la provisional se traslada después a la definitiva.

Durante las primeras semanas toca dieta blanda. Es la indicación que más se incumple y la que más problemas causa.

La prótesis definitiva llega al final, ya en zirconio o en una estructura metálica recubierta de cerámica. Más resistente, más estable en el color y con mejor acabado. Es la que va a durar.

Fija frente a removible

La diferencia práctica es enorme y no se aprecia hasta que se vive. Una prótesis fija no se mueve al hablar, no necesita adhesivos, y devuelve una capacidad de morder cercana a la de una dentadura natural. Los pacientes suelen mencionar primero algo que no esperaban: vuelven a notar los sabores y las texturas, porque el paladar deja de estar cubierto por una placa.

Hay una contrapartida honesta. La higiene de una prótesis fija es más exigente, no menos. Al no poder retirarla, hay que limpiar debajo con cepillos interdentales e irrigador, todos los días y con método. Quien no lo haga acabará con periimplantitis, que es la inflamación del hueso alrededor del implante y la principal causa de fracaso a largo plazo.

Dicho claro: los implantes no tienen caries, pero sí pierden hueso si se descuidan. Y ese hueso no vuelve.

Revisiones

Cada seis meses, sin saltárselas. Se revisa el estado de la encía alrededor de cada implante, se comprueba la mordida, se aprieta la tornillería si hace falta y se hace una limpieza profesional en las zonas donde el cepillo no llega.

Un tornillo aflojado detectado en una revisión se resuelve en cinco minutos. El mismo tornillo detectado un año después, cuando ya ha fracturado por fatiga, es un problema bastante mayor.

Lo que suele preguntarse

Sobre el dolor: la cirugía se tolera bien y las molestias posteriores se controlan con analgésicos habituales durante los primeros días. La inflamación de la cara es normal y baja en menos de una semana.

Sobre el tiempo total: de tres a seis meses desde la cirugía hasta la prótesis definitiva, aunque con dientes fijos provisionales desde el primer día en la mayoría de los casos.

Sobre si hará falta injerto: con all-on-4 se evita en buena parte de los pacientes, y es precisamente uno de los motivos de que exista el protocolo. El escáner lo dirá con exactitud.

Si estás valorando una rehabilitación completa, lo primero es el estudio. En la sección de implantes explicamos el planteamiento general, y el equipo que se ocupa de la cirugía. Pide cita y te decimos con el escáner delante qué opciones tienes en tu caso concreto.

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