Raspado y alisado radicular: qué es el curetaje y si duele

Primer plano de las dos arcadas dentales separadas sobre fondo negro

Duele menos de lo que casi todo el mundo teme y molesta bastantes más días de los que nadie espera. Esa es la respuesta corta, y conviene darla antes de explicar el procedimiento. Durante la sesión se trabaja con anestesia local: la zona queda dormida y el raspado no se siente como dolor. Después hay unos días de encías sensibles y de dientes que acusan el frío. Nada de eso es una complicación. Así cicatriza una encía a la que le acaban de retirar años de sarro de debajo.

Qué es un curetaje y qué no es

Consiste en limpiar el sarro y la placa que se han metido por debajo de la encía, sobre la superficie de la raíz, donde el cepillo no tiene ninguna posibilidad de llegar. Se hace con curetas, instrumentos finos y curvos que entran en la bolsa, y con ultrasonidos. El objetivo es doble: frenar la enfermedad periodontal y conservar los dientes que ya están afectados.

No es la limpieza de siempre

La limpieza de boca anual trabaja arriba, en la parte visible del diente y en el borde de la encía. El curetaje baja. Entra en la bolsa periodontal. Raspa una superficie que nadie ve, guiado por la sonda y por la radiografía. De ahí la anestesia. Y de ahí que el tratamiento se mida en sesiones, no en veinte minutos de sillón. Confundirlos sale caro: se da el problema por resuelto cuando no se ha tocado.

Cuándo toca hacerlo

Cuando el sondaje encuentra profundidades que ya no son normales. Por debajo de cinco milímetros se habla de surco; a partir de cinco, de bolsa, y una bolsa no se limpia sola ni se limpia en casa. Las señales que suelen traer al paciente a consulta son el sangrado frecuente, la encía inflamada que no se calma y un mal aliento que no cede con nada. Lo decide el especialista en periodoncia con la medición delante, punto por punto.

Curetaje, raspado, alisado: nombres del mismo trabajo

En la práctica se emplean de forma intercambiable, aunque cada palabra describe una fase. El raspado retira el depósito duro adherido a la raíz. El alisado la deja pulida después. Así las bacterias no vuelven a agarrarse con tanta comodidad. Una verja con óxido se cepilla primero y se repasa después. Si queda rugosa, el óxido regresa antes.

¿Duele? La respuesta larga

Depende de tres cosas que el paciente no controla: cómo esté la encía, cuánta profundidad hay y la sensibilidad propia de cada uno. Con la anestesia bien puesta, la sesión se pasa sin dolor. Lo que se nota es otra cosa.

Durante la sesión

La anestesia local bloquea las terminaciones nerviosas de la zona, así que el trabajo de las curetas no llega en forma de dolor, aunque sí llega como presión, como vibración y como ruido. Eso no se anestesia. El ultrasonido suena fuerte. A algunas personas les incomoda más el aspirador que el raspado en sí. Si en algún punto pincha, se avisa y se refuerza la anestesia. No hay que aguantarse.

Depende de cómo esté la encía

Una encía con inflamación leve tolera bien el raspado. Una periodontitis con bolsas profundas pide más anestesia, más tiempo y una mano más cuidadosa. También sangra más durante la sesión. Es lo esperable en un tejido inflamado, y no un signo de que algo vaya mal.

Los días de después

Aquí aparece la sensibilidad, y es el motivo por el que mucha gente cree que el curetaje ha salido mal. No ha salido mal. Al quitar el sarro que envolvía el cuello del diente la raíz queda más expuesta, y el frío la encuentra sin obstáculo: el helado molesta, el agua fría molesta, y un sorbo de café caliente también. Va bajando en los días siguientes. Rara vez se prolonga más de unas semanas, y hay pastas y geles para esa fase que el dentista indicará según el caso.

Cómo se hace, sesión a sesión

Antes de tocar nada se mide la boca entera: profundidad de cada bolsa, nivel de la encía, movilidad de las piezas, radiografías. Ese mapa decide cuántas sesiones hacen falta y por dónde se empieza.

El paso a paso

Anestesia en el cuadrante del día. Después entran las curetas y los ultrasonidos. Retiran el sarro de la raíz, de arriba abajo, diente a diente. Luego se alisa la superficie radicular. Al terminar se repasa con la sonda cada punto tratado para comprobar que no queda depósito escondido, y ahí se nota la diferencia entre un trabajo hecho con calma y otro hecho con prisa. De la periodoncia y la cirugía oral se encarga el Dr. Francisco Carroquino Cuevas.

Por qué se divide por cuadrantes

Porque tratar la boca entera de una vez obliga a anestesiar las cuatro zonas y deja al paciente sin poder comer durante horas, con todas las encías doloridas a la vez. Repartido por cuadrante, el trabajo sale más minucioso y la recuperación resulta llevadera. Se come con el otro lado. Citas cortas, no una maratón. Lo habitual es entre dos y cuatro sesiones, según la extensión y el número de dientes afectados.

Qué gana la encía con esto

Quitada la infección de la bolsa, el tejido deja de estar inflamado y vuelve a adherirse al diente. La bolsa pierde fondo. Eso persigue el tratamiento: que la medición del próximo sondaje salga mejor que la de hoy. Lo que el raspado no hace es devolver el hueso ya perdido. Frena la pérdida. Esa es la diferencia, y explica por qué llegar pronto cambia tanto el resultado final.

Bolsas y sarro bajo la línea de la encía

El sarro subgingival es rugoso y poroso, de modo que las bacterias encuentran en él un agarre inmejorable, y mientras siga ahí la inflamación no baja por mucho cepillo y por mucho enjuague que se le pongan encima. Hay maleza que no se arranca tirando de las hojas. Hay que ir hasta la raíz, y eso es lo que hacen las curetas.

¿Es peligroso para la encía?

No lo es cuando lo hace un profesional con la formación adecuada, aunque la encía quede unos días con mal aspecto y el diente parezca más largo que antes. Esa retracción aparente no la provoca la cureta. Estaba ya ahí, escondida tras la inflamación que abultaba el tejido. Se ve al bajar la hinchazón. Si las bolsas no responden, queda la opción de intervenir la encía para salvar el diente, que es un paso más y no un fracaso del raspado.

Cuidados mientras cicatriza la encía

La recuperación pide mano suave y constancia. Nada complicado, aunque sí distinto de la rutina habitual durante una semana o dos.

Higiene

Cepillo de cerdas blandas y presión mínima sobre la zona tratada. Cepillar hay que cepillar, aunque sangre un poco los primeros días. Dejar de hacerlo es el error más repetido. El periodoncista puede pautar un colutorio con clorhexidina: se usa los días indicados y luego se deja. No es para siempre.

Comida y tabaco

Durante los primeros días, nada muy frío, muy caliente ni muy duro. El tabaco es otro asunto: retrasa la cicatrización de la encía, estrecha los vasos y empeora el pronóstico de cualquier tratamiento periodontal, de modo que quien fuma y se somete a un curetaje paga por un resultado que después se queda a medias.

Revisiones

A las pocas semanas se vuelve a sondar, para ver si las profundidades han bajado. Esa cita no es un trámite. Es donde se comprueba si el tratamiento ha funcionado. Y donde se pilla a tiempo la bolsa que vuelve a abrirse.

Curetaje o limpieza: qué pedir en la clínica

Los dos tratamientos existen, los dos sirven y no se sustituyen entre sí. Lo que cambia es la profundidad a la que trabajan.

Limpieza profunda y curetaje

La limpieza, por minuciosa que sea, actúa sobre lo visible: corona del diente y margen de la encía. El curetaje trata la raíz y el interior de la bolsa. Quien tiene encías sanas necesita lo primero en su revisión anual; quien tiene bolsas necesita lo segundo, y una limpieza superficial sólo le dará la falsa sensación de estar tratado.

Cada cuánto repetirlo

Depende de cada boca. Con el proceso estabilizado, lo corriente es un control cada seis meses y mantenimientos periodontales cuando corresponda. Quien forma sarro con mucha facilidad, o ha tenido una periodontitis avanzada, acudirá más a menudo.

Prevenir, y cuánto cuesta

Cepillado dos veces al día, hilo o interproximal a diario, revisiones sin saltarse ninguna. Podar a tiempo sale mucho más barato que replantar. Sobre el precio del curetaje, varía según el número de cuadrantes a tratar, de modo que lo sensato es pedir presupuesto después de la valoración y no antes. Para eso puedes llamar al 91 831 59 77. También puedes escribir a la clínica y reservar cita en Villanueva de la Cañada.

Dónde estamos

Clínica Dental Cunident · C/ del Cristo, 2 · 28691 Villanueva de la Cañada (Madrid) · 91 831 59 77

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